Los Fylgjur de Islandia

A diferencia del concepto que se tiene de los fylgjur en Escandinavia, la idea que se tiene de estos seres en Islandia es un poco distinta. Mientras que en el continente una fylgja es un espíritu protector, en la isla es entendido como un fantasma que se apega a una persona, una familia o un lugar.

En Islandia se conocen dos tipos de fylgjur:

  • Skotta ("cola"), de sexo femenino, recibe su nombre por su sombrero, similar al antiguo tocado islandés que se usaba con el faldbúningur (traje femenino tradicional). Sin embargo, en lugar de tener el tocado hacia adelante, como era costumbre, el fantasma lo llevaba al revés y lo deja colgando por la espalda, como una cola (skott). Suele ​​vestir de color rojo óxido, con calcetines rojos y le gusta chuparse el dedo pulgar.
  • Móri ("rojo óxido"), de sexo masculino, a menudo representado con un suéter o una chaqueta marrón rojizo y un gran sombrero de ala ancha con copa baja o un pasamontañas, pero mete toda la cabeza por la abertura de la boca, dejándolo colgar del cuello hacia atrás. Algunos también llevaban una vara para guiar bueyes.

Tanto los móri como las skotta son descritos como seres infantiles y traviesos. Su comportamiento va desde arruinar la comida hasta dañar o matar animales de granja. En casos extremos, pueden incluso matar personas.

Una historia que ejemplifica el comportamiento de este tipo de fantasmas es la de Móhúsa-Skotta.

Vestrænn-Móhús era una cabaña en la villa de Stokkseyri, en el distrito de Eyrarbakki. Jón Þórðarson, a quien apodaban "el rico", vivió allí durante mucho tiempo y era famoso en el sur por su riqueza. Jón comenzó su vida siendo muy pobre, pero se enriqueció increíblemente en poco tiempo al comprar tierras a muy bajo precio. Sin embargo, algunos decían que había hecho un pacto con el diablo, mientras otros insistían que se habia hecho rico usando unos nábrók ("pantalones de cadáver"). Jón vivió primero en Refstokkur, cerca de Óseyrarnes antes de mudarse a Vestrænn-Móhús.

Un día, una adolescente se acercó a él y le pidió un lugar donde pasar la noche, pero él la rechazó. Murió de frío durante esa noche y su fantasma se apegó a Jón durante mucho tiempo, gastándole malas pasadas. El fantasma pasó a ser conocido como Móhúsa-Skotta y lo molestaba todo lo posible. Mató a su ganado y se apegó tanto a él que le destrozaba uno a uno la parte superior de los calcetines, así como los zapatos. Era tan rápida que si él se ponía calcetines nuevos por la mañana, por la noche ya estaban hechos pedazos.

Se decía que Móhúsa-Skotta había vuelto loco a un hombre a plena luz del día cerca de Stokkseyri y que fue encontrado estrangulado en un pozo cercano. Después de conocer esta historia, Jón siempre llevaba una corbata corta alrededor del cuello y se decía que lo hacía para que Móhúsa-Skotta tuviera menos probabilidades de estrangularlo, pero ella lo intentaba constantemente. Sin embargo, todo empeoró cuando Móhúsa-Skotta conoció a Sels-Móri.

Sels-Móri habia muerto en circunstancias muy similares a las de Móhúsa-Skotta, razón por la cual empezaron a trabajar juntos. Al poco tiempo, mataron a un hombre llamado Tómas que vivía en Norðurkot y había ido a Stokkseyri por Navidad para comprar hangikjöt (un plato tradicional de cordero ahumado). Murió al día siguiente y lo encontraron desmembrado, azul y ensangrentado, a las afueras de Stokkseyri, cerca de donde Sels-Móri había muerto de frío poco antes.

Después de eso, la gente vio a tres fantasmas viajando juntos. Creían que el tercero era Tomás, quien ahora se había convertido en su compañero. Entonces la situación se complicó tanto que nadie podía salir cuando ya casi oscurecía, desde Stokkseyri hasta Bakka, sin ser atacado por estos tres compañeros.

Jón Þórðarson sintió la necesidad de intervenir para detener a los fantasmas, en especial a Móhúsa-Skotta quien siempre fue considerada la peor de las tres. Así que ese invierno escribió al granjero Jón Magnússon del Monasterio de Þykkvabæjarklaustri, quien, según se decía, sabía más de lo que decía. Jón le ofreció treinta chelines para que viajara a Eyrarbakki porque empezaba a preocuparse. Cuando Magnússon llegó del este, Jón le pagó la mitad por adelantado. Magnússon logró exorcizar a Móhúsa-Skotta y a Tómas, ya que nunca más fueron vistos en Eyrarbakki. Algunos dicen que se llevó a Móhúsa-Skotta al este, pero ella casi los ahoga a él y a toda la tripulación del ferry Sandhóla que cruzaba el río Þjórsá. 

Pero como Magnússon no exorcizó a Sels-Móri, Jón no quiso pagarle la mitad restante del salario. Magnússon dijo que no había encontrado a Sels-Móri por ninguna parte. Jón no le dio ni un chelín más, pero ambos se despidieron contentos.




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