Los Tilberi

 

Los tilberi son criaturas mágicas del folklore islandés creadas por una bruja para robar leche. Su nombre significa literalmente "portador". En el sur y el oeste de Islandia también se les llama snakkur ("huso"). 

Solo una mujer pueden crear un tilberi. Para hacerlo, debe robar una costilla de un cadáver recién enterrado temprano el Domingo de Pentecostés, la envuelve con lana gris que debe robar para tal fin y la guarda entre sus pechos (a veces se especifica que la lana debe ser arrancada de entre los hombros de la oveja de una viuda poco después de haber sido trasquilada). Los tres domingos siguientes, durante la comunión, debe escupir el vino santificado sobre el bulto, que cobra cada vez más vida. Luego lo deja mamar en la parte interior de su muslo, lo que crea una verruga reveladora. 

La mujer ahora puede enviar al tilberi a chupar leche de las vacas y ovejas de otras personas. Para succionar la leche de la ubre del animal, el tilberi salta sobre su lomo y se estira para alcanzarla; en algunas versiones se dice que puede alcanzar ambos lados para succionar de dos pezones a la vez. Para proteger a los animales del ataque de un tilberi, se debe hacer la señal de la cruz debajo de la ubre y sobre la grupa, poniendo un salmo de la Biblia sobre la columna vertebral del animal.

Una vez lleno, el tilberi regresará a la ventana de su lechería y gritará "¡Barriga llena, mami!" o "¡Quita la tapa, mami!" y vomitará la leche robada en su mantequera. La mantequilla batida a partir de leche robada por un tilberi se apelmazará como si estuviera cuajada o incluso se derretirá formando espuma si se hace sobre ella la señal de la cruz o se dibuja en ella el signo mágico smjörhnútur ("nudo de mantequilla"). 

El tilberi también roba ocasionalmente lana que ha sido puesta a secar después de esquilarla y lavarla; la enrolla sobre sí mismo formando una bola gigante en movimiento.

Si la mujer tiene un hijo y el tilberi logra alcanzar su propio pecho lleno de leche, ésta corre el riesgo de que la criatura le succione la vida hasta matarla. El método tradicional para librarse de un tilberi es enviarlo montaña arriba a las pasturas comunitarias con órdenes de recoger el excremento de los corderos, haciendo tres montones. El tilberi entonces trabajará hasta morir o morirá porque, como criatura maligna, no tolera el número tres, que representa la Santísima Trinidad. Solo la costilla humana robada del cadáver quedará sobre el pasto.

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