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El Anillo Maldito de los enanos en la mitología nórdica

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La leyenda de cómo se forjó en anillo Andvaranaut está llena de traición y codicia. La insaciable sed de oro se convierte en una maldición para el poseedor del anillo, que se traduce en muerte.  Hreidmar y sus hijos. Hreidmar, un rey de los enanos, tenía tres hijos: Fafnir, el mayor, poseía un alma valerosa y un brazo fuerte; Otter, el segundo, era astuto y contaba con el poder de cambiar de forma a voluntad; Regin, el más pequeño, era poseedor de vasta sabiduría y gran habilidad de manos. Para complacer al codicioso Hreidmar, su hijo menor construyó para él una casa forrada de brillante oro y gemas preciosas. Fafnir era el encargado de custodiarla y nadie se atrevía tan siquiera a acercarse. Loki asesina a Otter.   Un día, Odín, Hœnir y Loki, disfrazados como seres humanos, llegaron al reino de Hreidmar en una de sus muchas expediciones para poner a prueba el corazón de los hombres. Mientras se acercaban a la casa de Hreidmar, cruzaron un riachuelo y Loki alcanzó a ver una...

Sigurd y Brunhild, la trágica historia de dos héroes nórdicos

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Después de matar a Fafnir, Sigurd se encontró poseedor no solo de increibles poderes sino de la inmensa riqueza que el dragón custodiaba. Pero un verdadero héroe no se conformaría con esto, también necesitaba crearse fama y reputación de guerrero. Con su recién adquirido conocimiento del lenguaje de las aves, Sigurd se enteró por medio de ellas de la existencia de una hermosísima doncella que yacía eternamente dormida en lo alto de una montaña, rodeada de un impenetrable círculo de fuego. Ésta era precisamente la clase de aventura que buscaba. Viajó entonces a Hindarfiall, una montaña tan alta que su cima se encontraba siempre rodeada de nubes. A medida que escalaba, empezó a percibir un enorme resplandor que cubría la cumbre. Al llegar allí, se dio cuenta de que el brillo procedía, efectivamente, de una barrera de fuego infranqueable que iluminaba el cielo y rodeaba un enorme castillo. Sigurd no se acobardó, sabiendo que era ahora invulnerable, incluso a las llamas, cruzó el cí...