La Skessa en el Barco de Piedra

La Skessa en el Barco de Piedra (Skessan á steinnökkvanum) es un cuento tradicional islandés recopilado por Jón Árnason para su libro Íslenzkar Þjóðsögur og Æfintýri ("Leyendas y Cuentos Populares Islandeses", 1864), y traducido al inglés en The Yellow Fairy Book ("Libro Amarillo de las Hadas") de Andrew Lang (1894).


El rey Hardrada tenía un hijo llamado Sigurd (no se debe confundir con Sigurd, el asesino del dragón Fáfnir) que ya había alcanzado la edad para casarse. El rey arregló su matrimonio con la princesa Helga de un reino lejano.

Sigurd viajó para conocer a su futura esposa y el padre de la novia aceptó que se casaran con la condición de que el novio permaneciera en su reino tanto tiempo como fuera posible. Sigurd aceptó quedarse hasta que tuviera noticias de la muerte de su padre. 

Los años pasaron y finalmente el rey Hardrada murió. Entonces Sigurd tomó a su esposa y a su hijo de dos años, y emprendieron el viaje de regreso a casa.

Cuando faltaba un día para llegar, el viento se calmó repentinamente y el barco en que viajaban quedó detenido en el mar. Sigurd, cansado por el viaje, decidió bajar a dormir, dejando a su esposa e hijo sobre cubierta. 

De repente, se acercó un barco de piedra abordo del cual viajaba una skessa. La mujer tröll saltó al barco de Sigurd, tomó a Helga y la arrojó sobre el barco de piedra, al que ordenó que se dirigiera hacia el inframundo, en busca de su hermano, un gigante de tres cabezas (þríhöfðaður þussi).

La bruja sube a bordo. Ilustración de H. J. Ford para el Libro Amarillo de las Hadas (1894).
La bruja sube a bordo. Ilustración de H. J. Ford para el Libro Amarillo de las Hadas (1894).

El barco de piedra se alejó y la skessa tomó la forma de Helga. Luego tomó al niño en brazos y se dirigió bajo cubierta para buscar a Sigurd. El niño entonces empezó a llorar descontroladamente y la skessa recriminó a Sigurd por haberlos dejado solos en cubierta. 

Sigurd nunca había visto a su esposa comportarse así y tampoco comprendía el comportamiento de su hijo, quien no dejaba de llorar. Sin embargo, continuaron su viaje.

Al llegar a casa, Sigurd fue coronado rey y todo se planteaba bien para su futuro, pero Helga se había vuelto altanera y enojadiza. Su hijo no paraba de llorar y tuvo que ser entregado a una fostrá ("nodriza") porque se negaba a alimentarse del pecho de su madre. 

Una noche, unos caballeros de la corte de Sigurd que jugaban al tafl escucharon voces en la habitación contigua. Era Helga quejándose de que cada día era más difícil mantener su forma. Según ella, cada vez que bostezaba corría el riesgo de perder su disfraz. 

De hecho, mientras los caballeros la espiaban por una rendija, la falsa reina bostezó y volvió a ser la horrenda skessa que en realidad era. De entre las tablas del piso de madera apareció su hermano, el gigante de tres cabezas, trayéndole un enorme caldero lleno de carne, que ella devoró en un santiamén. 

Mientras tanto, en la habitación donde la fostrá dormía con el hijo de Sigurd, las tablas del piso se levantaron también y una hermosa mujer vestida de lino blanco apareció. Llevaba un cinturón de hierro al que estaba sujeta una cadena que descendía hacia la grieta en el suelo. 

La verdadera Helga, quien era la misteriosa mujer, abrazó a su hijo por un instante y desapareció bajo las tablas del piso antes de que la fostrá pudiera hacer nada. Lo mismo ocurrió la noche siguiente, pero antes de desaparecer la fostrá escuchó como Helga decía: "dos se han ido y solo queda una".

La figura vestida de blanco. Ilustración de E. A. Mason para el libro Cuentos de Hadas Islandeses (1897).

La figura vestida de blanco. Ilustración de E. A. Mason para el libro Cuentos de Hadas Islandeses (1897).

Corrió a informar a Sigurd de lo ocurrido, quien  interpretó el mensaje como el anuncio que su tercera aparición sería la última. Decidió esperar a que la mujer volviera a aparecer la tercera noche armado con su espada.

Cuando Helga volvió la siguiente noche, Sigurd la reconoció de inmediato, tomó su espada y rompió la cadena que la aprisionaba. Bajo las tablas del piso se escuchó un pavoroso grito, como si alguien cayera hacia las profundidades. Era el gigante de tres cabezas que se sostenía de la cadena y ahora se desploma hacia su muerte en el inframundo.

Sigurd corta la cadena en pedazos. Ilustración de H. J. Ford (1894).
Sigurd corta la cadena en pedazos. Ilustración de H. J. Ford (1894).

Entonces la reina contó su historia: el barco de piedra la había llevado hasta el inframundo, donde el gigante de tres cabezas había intentado obligarla a casarse con él. Helga había resistido lo más posible, pero finalmente accedió con la condición que le fuera permitido ver a su hijo tres veces, con la esperanza de ser rescatada.

Sigurd mandó apresar a la skessa, ordenó que la lapidaran y que su cuerpo fuera despedazado por cuatro caballos.



Comentarios

Entradas populares de este blog

El Castigo de Loki por sus crímenes contra los dioses nórdicos

El Pozo de Mimir, fuente de sabiduría suprema en la mitología nórdica

Los Nisser, espíritus protectores del hogar en la mitología nórdica