El Toro de Þorgeir, la bestia de ultratumba en el folklore islandés

El Þorgeirsboli o "toro de Þorgeir" es una monstruosa criatura traída del más allá por un hechicero para consumar su venganza por un amor no correspondido. Es un caso único de uppvakning en el que se usó un animal en lugar de un ser humano.

Características del þorgeirsboli 

El þorgeirsboli es un tipo particular de uppvakning, es decir, un cadáver vuelto a la vida a propósito por un hechicero para hacer que ejecute su venganza. 

Este toro sobrenatural fue conjurado por tres magos que utilizaron un ternero, al que desollaron cuidadosamente para que la piel se desprendiera en una sola pieza. Luego, instilaron en él ocho diferentes espíritus (una ave, un perro, un gato, un ratón, un hombre, dos animales marinos y el aire) para completar nueve junto al mismo espíritu del ternero.

Esta combinación de diversas naturalezas le dio al þorgeirsboli la capacidad de viajar por tierra, mar y aire sin dificultad, así como poder cambiar a la forma de cualquiera de sus espíritus. 

Þorgeirsboli. Óleo sobre lienzo de Þrándur Þórarinsson (2014).

Þorgeirsboli. Óleo sobre lienzo de Þrándur Þórarinsson (2014).

Atestaciones 

La leyenda del þorgeirsboli fue recogida originalmente por Jón Árnason en el volumen 1 de sus Íslenzkar Þjóðsögur og Æfintýri ("Cuentos Populares y Leyendas Islandesas") en 1862 y vuelta a contar por J. M. Bedell en su libro Hildur, Reina de los Elfos, y otras Leyendas Islandesas (2006).

Cómo fue creado el þorgeirsboli 

Un hechicero de nombre Þorgeir estaba enamorado de una joven llamada Guðrún Bessadóttir, pero ella lo rechazó rotundamente. Entonces Þorgeir planeó su venganza.

Junto a su hermano Stefan y su tío Andres tomaron un bote y remaron hasta la isla de Hrísey, donde le compraron un ternero a una campesina del lugar. Mataron al becerro y Þorgeir se encargó de desollarlo cuidadosamente, a fin de poder retirar la piel intacta. Entonces los tres hombres lanzaron un hechizo que trajo al animal de vuelta a la vida.

No contentos con el resultado, decidieron reunir ocho espíritus de la naturaleza, para que junto a la esencia del becerro formaran nueve entidades en un solo cuerpo monstruoso. Por último, Þorgeir tomó la placenta de un recién nacido y cubrió con ella al toro. 

Þorgeirsboli. Óleo sobre lienzo de Jón Stefánsson (1929).

Þorgeirsboli. Óleo sobre lienzo de Jón Stefánsson (1929).

El Þorgeirsboli como instrumento de venganza 

Entonces Þorgeir ordenó al toro atormentar a Guðrún. En el momento más inesperado, el animal se le aparecía a la joven, haciéndola vivir en una angustia constante. No salía ya de su casa por temor a encontrarse al toro maldito y sus vecinos se rehusaban a visitarla. 

Un día, Guðrún fue a la iglesia esperando encontrarse a salvo allí, pero se equivocaba. En medio del servicio religioso, apareció el þorgeirsboli, la tomó por detrás y la arrojó violentamente fuera de la iglesia antes de escapar corriendo. 

Un hombre de la comunidad decidió seguir al toro y lo encontró tirado sobre el tejado del establo de una granja cercana, aparentemente inconsciente. La cabeza de la criatura colgaba del tejado y el hombre pudo observar que de su nariz salía una cuerda de color gris que se extendía en dirección a la iglesia. 

Cuando el hombre volvió al pueblo, se encontró con que Guðrún había muerto a raíz del ataque del toro. Los vecinos, consternados, le dieron sepultura pensando que la maldición había terminado. 

La maldición del þorgeirsboli continúa 

Entonces Þorgeir puso sus ojos en Helga, una mujer casada con un granjero de Höfðahverfi. Cuando también ésta rechazó sus intenciones amorosas, el hechicero envió al toro para atormentarla. 

Cerca de la granja donde Helga vivía con su esposo, habitaba un mago de nombre Torfi. Al enterarse de lo que ocurría, Torfi decidió ayudar. Al llegar a la casa de Helga, encontró al toro sentado sobre ella en medio de la sala. El mago hizo su mejor intento por destruirlo, pero fracasó. Le explicó a Helga y a su esposo que sus encantamientos no habían surtido efecto porque el þorgeirsboli estaba protegido por la placenta de un recién nacido. Ya que no sabía si la placenta había sido retirada del cuerpo del niño de la cabeza a los pies o de los pies a la cabeza, se veía imposibilitado de removerla del toro.

Poco tiempo después Helga también murió debido a las heridas causadas por el þorgeirsboli y Þorgeir empezó a utilizarlo para atormentar a cualquiera que se le opusiera.

El Þorgeirsboli se rebela contra su amo

Sin embargo, cuando el toro no lograba cumplir las órdenes de Þorgeir regresaba enfurecido para intentar matar a su creador. Afortunadamente para Þorgeir, era un hechicero muy poderoso y siempre lograba escapar con vida de los ataques de su propia creación maligna. 

En una ocasión en que el þorgeirsboli atacó a su amo, logró arrinconarlo junto a su esposa y su hijo dentro de un establo. El hechicero entonces se propuso ofrecer al toro su propio hijo para aplacar su furia. Su esposa le rogó que no lo hiciera y que en su lugar le entregara una ternera. El þorgeirsboli la aceptó como sacrificio y la despedazó en minutos. 

La vida se convirtió en un infierno para Þorgeir a partir de entonces. A medida que envejecía y se volvía cada vez más débil, el toro maldito se hacía más osado en sus intentos por matarlo. 

Þorgeir finalmente murió en 1803 a la edad de 83 años. Sus vecinos cuentan que a su lecho de muerte, poco antes de expirar, llegó un gato gris que se posó sobre su pecho. Era uno de los espíritus que él mismo había imbuido en el þorgeirsboli, que estaba allí para atestiguar su muerte.

El þorgeirsboli. Ilustración de Arnór Hermannsson Wikström (2025).
El þorgeirsboli. Ilustración de Arnór Hermannsson Wikström (2025).

El epílogo de la leyenda del þorgeirsboli 

El Þorgeirsboli nunca fue destruido y vaga por allí buscando víctimas que atormentar. En ocasiones toma la forma de un perro, otras de un ave. Incluso puede transformarse en un hombre, pero la mayor parte del tiempo se aparecerá bajo la forma de un espantoso toro desollado capaz de matar de miedo al más valiente. 




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