Los Trölls en la mitología nórdica y el folklore escandinavo
Los tröll son seres místicos que habitan en cuevas, bajo formaciones rocosas o en lo profundo de los bosques de montaña, según el folklore escandinavo. La mayoría prefiere evitar la compañía humana, algunos pueden mostrarse abiertamente hostiles y unos pocos serán benévolos con quienes los traten bien.
Origen de la palabra tröll
La palabra tröll (sustantivo neutro fuerte, sin cambio al plural) se deriva originalmente del verbo proto-germánico trullan ("merodear"), que dio lugar al nórdico antiguo trọll y el alto germano medio trolle que en ambos casos se puede traducir como "enemigo" o "criatura monstruosa", aunque en un sentido amplio se utilizaba para designar a varios tipos de seres sobrenaturales.
Las sagas islandesas hacen uso en ocasiones del término tröllkonur (singular: tröllkona) para referirse a mujeres tröll.
En este punto es importante hacer notar también la existencia en nórdico antiguo del verbo trylla ("hechizar"), que parece estar relacionado etimológicamente con la palabra tröll y conceptualmente con la creencia en los poderes sobrenaturales de estos seres.
Primeras atestaciones
La sección Skáldskaparmál de la Edda Prosaica describe el encuentro del poeta Bragi Boddason con una tröllkona mientras viajaba de noche por el bosque. Al dirigirse a él, la mujer tröll se describe a sí misma en términos más bien crípticos:
"Me llaman tröll,
luna de la tierra-Hrungnir
chupasangre del gigante,
destructor del sol de la tormenta
amado seguidor de la vidente,
guardián del fiordo,
devorador de la rueda del cielo.
¿Qué es un tröll sino eso?"
La Ketils saga hœngs narra que Ketill encontró en medio del bosque una tröllkona que le informó que iba camino a una trolla-thing ("asamblea de tröll), donde estaría presente Skelkingr, rey de los tröll.
Evolución del concepto del tröll
Las primeras referencias a los tröll en la literatura nórdica antigua no hacen una diferenciación clara de estos seres como una raza definida, sino que utilizan la palabra para referirse a casi cualquier criatura sobrenatural, desde gigantes hasta brujas.
Por ejemplo, en la Grettis saga Ásmundarsonar, el héroe Grettir se enfrenta a una tröllkona:
"Entonces Grettir vio a una gran mujer tröll venir hacia él".
Aunque en este caso el texto original hace uso de la palabra tröllkonu, más adelante se refiere a ella como una bruja, por lo que su verdadera naturaleza queda en duda. Sin embargo, por el relato de la lucha entre los dos, queda claro que este ser posee una fuerza sobrehumana, ya que casi logra vencer a Grettir y éste solo logra vencerla cortándole un brazo.
A menudo la palabra tröll se utilizaba para referirse a un gigante (jötunn), como en el caso del Skáldskaparmál, que al referirse al gigante Hrungnir dice que "era un tröll grande y fuerte".
Bajo esta misma ambigüedad que rodeaba al concepto de tröll en la mitología nórdica, aparece el término trolldómr ("hechicería") que se utilizaba para referirse a cualquier tipo de magia negra, no solo a la magia utilizada por los tröll.
Posteriormente, el concepto de tröll pasó de un concepto abstracto y flexible a una figura con rasgos físicos y narrativos claros, en especial desde la Edad Media tardía hasta principios del siglo XIX. Los cuentos recopilados por Peter Christen Asbjørnsen y Jørgen Moe en el siglo XIX ayudaron a fijar la imagen popular del tröll.
Descripción de los tröll en el folklore escandinavo
El folklore escandinavo describe a los tröll como seres de gran tamaño y rasgos deformes, por ejemplo grandes narices y piel rugosa, que prefieren habitar en zonas desoladas como cuevas, montañas de densos bosques o bajo formaciones de roca.
Es frecuente que vivan en pequeñas unidades familiares, aunque en algunas tradiciones forman clanes más o menos numerosos e incluso llegaron a tener un rey: Dovregubben ("el viejo de la montaña de Dovre"), además del rey Skelkingr mencionado en la Ketils saga hœngs.
Según algunas tradiciones prefieren estos lugares porque la luz del sol los convierte en piedra, tal como ocurre con los dvergar ("enanos" o "elfos oscuros") de la creencia nórdica clásica.
Míralos, dijo la madre tröll. Mira a mis hijos! No encontrarás tröll más hermosos de este lado de la luna. Ilustración de John Bauer (1915).
Se les asocia con la oscuridad, lo salvaje y lo antinatural. A menudo son descritos como torpes y de escasa inteligencia, aunque en ocasiones pueden ser muy astutos.
Son de naturaleza hostil hacia el ser humano y se ha sabido de algunos que han devorado personas. Por ejemplo, en el cuento de El Rescate de Búkolla, una mujer tröll intenta comerse a la vaca mágica y su dueño.
En otros casos, han demostrado ser gentiles cuando deciden serlo, en especial en agradecimiento por algún favor recibido. Los Yule Lads, por ejemplo, aunque traviesos y en ocasiones un poco perniciosos, pueden considerarse una especie de tröll.
Algunos son muy viejos y otros poseen una fuerza sobrehumana. Se dice también que sienten pavor por los truenos, quizás porque les recuerdan al dios Thor y su costumbre de acabar con cualquier ser que amenace a la raza humana.
Una creencia muy difundida entre los antiguos escandinavos era que los tröll fueron desapareciendo paulatinamente a medida que el cristianismo fue avanzando por sus tierras. Sin embargo, no fue por efecto de esta nueva fe, sino porque el sonido de las campanas de las iglesias los ahuyentaron de los poblados hasta recluirlos en los lugares más apartados de la naturaleza.
De hecho, en algunas localidades rurales se cuentan historias de iglesias que fueron destruidas por tröll arrojándoles enormes rocas para detener el sonido de sus campanas.
Pero no todos los tröll son de gran tamaño. Algunos de pequeñas dimensiones se cree que viven en túmulos funerarios o en lo más alto de las montañas. En Dinamarca, a éstos se les conoce como troldfolk ("pueblo tröll"), bjergtrolde ("tröll de montaña") o bjergfolk ("pueblo de montaña"), mientras que en Noruega la palabra para referirse a ellos es trollfolk ("pueblo tröll") y comparten muchas de las características de los huldufólk.
En las Islas Orkney y Shetland se les llama trow o dtrow ("habitantes de montículo"), que parece derivarse de la misma raíz que draugr, aunque los tröll se parezcan muy poco a estas últimas criaturas, excepto por la costumbre de habitar en túmulos funerarios.
En algunos relatos, sin embargo, los tröll no difieren en casi nada del aspecto humano y solo pueden distinguirse por su hábito de vivir apartados de la sociedad.

Comentarios
Publicar un comentario