Landvættir, espíritus protectores de la tierra en la mitología nórdica

 

Los landvættir son espíritus de la tierra en la mitología nórdica. Su labor es proteger determinado territorio y agradarlos es crucial para que la tierra que habitan sea fructífera. Aunque generalmente benévolos, pueden mostrar su lado agresivo cuando necesitan defender su territorio y alejar visitas indeseadas. Se consideran una de las expresiones más patentes de la creencia animista entre los pueblos nórdicos.

Origen del nombre landvættir

La palabra vættr (plural: vættir) se deriva del proto-germánico wihtiz ("ser"), que a su vez tiene origen en el proto-indoeuropeo wekti ("causa"). Tiene como cognados los vocablos wiht, en inglés antiguo; wight o wiȝt, en inglés medio; wicht en escocés, Wicht en alemán y holandés; vätte, en sueco;  vætte, en danés; y vættur, en islandés. 

La palabra comenzó a adquirir el sentido de seres sobrenaturales o de otro mundo, a partir de su uso en los Evangelios de Lindisfarne del siglo VIII. Como término compuesto, landvættir se puede traducir como "espíritu guardián de la tierra". 

Primeras atestaciones

Las Úlfljótslǫg (Leyes de Úlfljót), el primer código legal de Islandia, introducido alrededor del año 930, hacen una advertencia acerca de no molestar a los landvættir:

"Fue el comienzo del preámbulo de las leyes paganas que los hombres no debían llevar barcos al mar con cabezas talladas en sus proas, sino que, si lo hacían, debían quitarlas antes de avistar tierra y no navegar hacia tierra con cabezas abiertas u hocicos bostezando, no sea que los espíritus guardianes de la tierra se asustaran".

El Landnámabók ("Libro de las Migraciones"), escrito entre los siglos IX y X d.C., describe cómo dos hermanos, Ingólf y Hjörleif, emigraron de Noruega para establecerse en Islandia. Ingólf realizaba sacrificios con frecuencia, mientras que su hermano no. Hjörleif fue asesinado posteriormente por sus esclavos en Hjörleifshöfði, lo que Ingólf atribuyó a su falta de adhesión a las costumbres paganas. Más adelante, el libro afirma que nadie se atrevía a vivir donde Hjörleif se había asentado debido a los landvættir que lo rodeaban:

"Olver, hijo de Eystein, se estableció en tierras al este del río Grim; nadie se había atrevido a asentarse allí debido a los landvættir desde que Hjorleif fue asesinado."

La descripción mas extensa y clara del papel de los landvættir se encuentra en la Óláfs saga Tryggvasonar, perteneciente a la Heimskringla, que analizaremos más adelante.

En la Egils saga, estando en Noruega, Egil Skallagrímsson, un feroz guerrero, poeta y practicante de galdr y magia rúnica, erige un níðstang, una cabeza de caballo clavada en una estaca, como un insulto a los landvættir. Los maldice, condenándolos a no poder encontrar sus moradas hasta que expulsen al rey Erik Hacha Sangrienta y a su reina Gunnhild de Noruega. Ambos se ven obligados a abandonar Noruega al año siguiente, aunque la saga deja intencionadamente la causa sin aclarar.

Con la llegada del cristianismo a Escandinavia, la creencia en los landvættir tuvo que ser prohibida, debido a su popularidad entre la población. Por ejemplo, las leyes noruegas de Gulating, escritas en la segunda mitad del siglo XIII, ilegalizaron la creencia de que los túmulos, las zonas boscosas y las cascadas estaban habitadas por landvættir, considerándola una herejía y perteneciente a la religión pagana. De manera similar, el autor de la homilía Heimslýsing ok Helgifrœði afirma que la disposición de algunas mujeres a ofrecer ofrendas a los landvættir resulta de su estupidez:

"Algunas mujeres son tan ingenuas y ciegas en su necesidad que toman su comida y la llevan a mojones o debajo de rocas, bendiciendo a los landvættir y luego comen para que los espíritus de la tierra les sean favorables. Creen que esto les ayudará a tener mejor fortuna que antes."

Características de los landvættir

Los landvættir habitan sitios específicos que nunca abandonan, ya que es su responsabilidad protegerlos. Mantener buenas relaciones con los landvættir es muy importante para los humanos si esperan convivir con ellos en paz. Para ello se les suele ofrecer comida y otros regalos. 

No obstante, también se les puede ahuyentar, principalmente utilizando mascarones de proa (níðstangs) en los barcos, como ya hemos visto. Esta idea evidencia que los landvættir no son criaturas omnipotentes.

Mascarón de proa (níðstang) del navío funerario de Osenberg, actualmente en el Museo de Historia Cultural de Oslo, Noruega.
Mascarón de proa (níðstangdel navío funerario de Osenberg, actualmente en el Museo de Historia Cultural de Oslo, Noruega.

Los landvættir suelen recompensar a las personas que les hacen ofrendas, generalmente de comida. El Landnámabók cuenta la historia de un hombre llamado Björn que hizo un trato a cambio de comida con un landvættr que vivía en un montículo de rocas en su granja. Björn había perdido casi todas sus cabras a causa de una erupción volcánica. Poco tiempo después, apareció de repente un macho cabrío que preñó a todas sus cabras, convirtiéndolo en un hombre muy rico. Las personas que poseían una segunda visión a menudo decían ver landvættir en compañía de Björn, así como otros individuos de la comunidad:

"Los hombres que poseían el poder de la clarividencia vieron que todos los landvættir siguieron a Hegoat-Bjorn hasta el thing ("asamblea"), y que acompañaron a Thorstein y Thord en la caza y la pesca."

Del anterior relato se desprende la noción que los landvættir no necesariamente se encuentran vinculados a una porción de tierra, sino más bien a individuos específicos.

La Þorvalds þáttr viðfǫrla y la Kristni saga narran la historia de un granjero islandés llamado Koðrán que tenía una alianza con un espíritu que vivía en una piedra conocida como spámaðr o ármaðr, el cual finalmente fue expulsado cuando un obispo roció con agua bendita sobre la piedra en que habitaba.

En el noroeste de Islandia es frecuente encontrar landdísasteinar ("piedras de landdísir"), formaciones rocosas que hasta bien entrado el siglo XIX eran veneradas por los islandeses. Estaba prohibido cortar la hierba o dejar que los niños jugaran alrededor de estas rocas por ser consideradas viviendas de espíritus. Es muy probable que en este caso la palabra landdísir sea utilizada como sinónimo de landvættir.


Los Landvættir de Islandia

Los landvættir de Islandia son los espíritus protectores de la nación. Su labor es impedir que la isla sea invadida resguardándola desde los cuatro puntos cardinales: un dragón la protege desde el este, un ave descomunal la defiende desde el norte, un gigantesco toro la custodia desde el oeste y un gigante de roca la resguarda desde el sur.

Los landvaettir en el escudo de armas de Islandia.

Los landvaettir en el escudo de armas de Islandia. 

La explicación más clara de la tradición de los landvættir islandeses se encuentra en la Óláfs saga Tryggvasonar, perteneciente a la Heimskringla:

Un hechicero (kunnigr maðr) es enviado por el rey Harald Gormsson de Dinamarca para realizar un reconocimiento y determinar si Islandia puede ser invadida. El hechicero, transformado en una ballena, al llegar a la isla, "vio que todas las montañas y colinas estaban llenas de landvættir, algunos grandes y otros pequeños". 

Primero nadó río arriba por el Vápnafjord, al este: "Entonces un gran dragón (dreki) descendió por el valle, seguido de muchas serpientes, sapos y víboras que le lanzaban veneno". El hechicero se dirigió entonces a la parte norte de la isla y entró en el fiordo de Eyja: "Y allí voló contra él un ave (fugl), tan grande que sus alas tocaban las montañas a ambos lados del fiordo y multitud de otras aves además, tanto grandes como pequeñas". 

Continuó nadando alrededor de la isla y en la parte occidental de la tierra entró en el fiordo de Breið: "Entonces vino contra él un gran toro (griðungr), vadeando en el agua y bramando aterradoramente. Una multitud de landvættir lo seguían". Así que el hechicero continuó hacia la parte sur de la isla e intentó llegar a la costa de Víkarsskeið: "Entonces vino contra él un gigante de la montaña (bergrisi) con una barra de hierro en la mano y su cabeza era más alta que las montañas y muchos otros gigantes estaban con él". 

Por el informe del hechicero, el rey vio que no era factible atacar Islandia porque estaba bien protegida por sus landvættir

Moneda islandesa de 1000 coronas de una libra con las figuras de los cuatro landvættir.
Moneda islandesa de 1000 coronas de una libra con las figuras de los cuatro landvættir.



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