Los Rår, espiritus protectores de la naturaleza

Los rår (singular ) son espíritus que protegen determinados lugares. La creencia en este tipo de entidades está íntimamente ligada al animismo propio de las sociedades nórdicas, que consideraban que incluso algunos objetos podían estar habitados por espíritus.

Origen del nombre  

La palabra  se deriva del sueco antiguo rådare ("gobernante"), que a su vez proviene del nórdico antiguo ráða ("gobernar" o "aconsejar").

Características de los rår

Los rår están ligados a lugares específicos a los que sirven como guardianes, por ejemplo bosques, estanques o montañas. 

Su apariencia es similar a la humana, pero con algún rasgo que los delata, tales como espaldas ahuecadas o colas de animales. Aunque pueden pertenecer a cualquier sexo, generalmente se los describe como hermosas mujeres capaces de  seducir a cualquier hombre.

Una rå se encuentra con un hombre. Ilustración de Per Daniel Holm para el libro Canciones Populares Suecas (1882).

Una rå se encuentra con un hombre. Ilustración de Per Daniel Holm para el libro Canciones Populares Suecas (1882).

Los seres humanos deben ser muy cuidadosos de no causar la ira de los rår, que son muy celosos de su territorio y no perdonan fácilmente una ofensa. 

Tipos de rår

Skogsrå. Ilustración de Theodor Kittelsen (1892).

Skogsrå. Ilustración de Theodor Kittelsen (1892).

Los rår se clasifican de acuerdo al lugar al que están vinculados:

  • Skogsrår, también conocidas como huldras, son guardianes de los bosques.
  • Sjörår, protegen cuerpos de agua dulce.
  • Havsrår, vinculadas al agua salada.
  • Bergsrår, habitan y resguardan las montañas. 

Incluso pueden tener jurisdicción sobre objetos o lugares que sean de propiedad humana, como en el caso de un skeppsrået ("rå del navío") o un gruvrået ("rå de la mina").


Relatos de los rår

En una ocasión, una se casó con un carbonero y diariamente se ofrecía a ayudarle con su pila de leña, pero no revelaba cómo se hace. Tuvieron hijos tiene hijos con el carbonero pero le ordena que siempre golpee el pino tres veces antes de volver a casa para acercarse a ella. Cuando olvida la rutina, ve su verdadera forma y se libra de ella.[3] Hay otro final para la relación, cuando el carbonero lanza una brasa y ella grita "Sjálf (yo) me quemó", que se entiende como "Me quemé a mí misma", ya que el carbonero había hecho pasar a Sjálf como su nombre.


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