Las illhveli (literalmente "ballenas malignas") son seres míticos del folklore islandés inspiradas en diferentes especies de ballenas, aunque con características sobrenaturales. De acuerdo a las leyendas, existen 10 clases de illhveli, cada una con rasgos específicos, pero casi todas comparten las siguientes características:
- Su carne no es comestible. Si alguien logra cazar una de estas criaturas, la carne desaparecerá de la olla donde se intente cocinarla, con excepción del skeljúngur, que sí es comestible.
- Son de carácter maligno. Las illhveli son conocidas por su naturaleza malévola, profundamente inclinada a la destrucción del ser humano y especies benignas de ballenas. Una vez más, la excepción es la skeljúngur, la cual incluso puede ser de ayuda para el hombre.
Al encontrar una illhveli en mar abierto, los navíos solían navegar en dirección al sol, con el objetivo de que sus rayos cegaran al monstruo, dándoles tiempo para escapar. También se puede intentar arrojar objetos por la borda o producir ruidos fuertes para distraerlo.
El enemigo mortal de las illhveli es la steypireydur ("ballena azul"). Esta noble criatura suele interceptar y luchar contra cualquier illhveli que encuentre. Por eso, matar una steypireydur se considera un crimen y conlleva una maldición terrible.
Jón Guðmundsson en su Um Íslands aðskiljanlegar náttúrur ("De las Diversas Naturalezas de Islandia"), escrito entre 1640 y 1644, ofrece una descripción de cada una de las especies de illhveli. Dicho esto, pasemos a conocer en más detalle las características de cada una de ellas.
1. Hrosshvalur.
Su nombre se traduce como "ballena caballo" y es la más maligna de todas las illhveli. Posee una melena rojiza, similar a la de una raudkembingur, por lo que a menudo se confunde con esta última. Sin embargo, se distingue por sus enormes ojos prominentes, su cabeza y cola similares a la de un caballo, así como su llamado que parece más bien un relincho. Mide entre 15 y 40 metros, emite un hedor nauseabundo, tiene el cuerpo cubierto de vello y sus entrañas son también parecidas a las de un equino.
Al igual que otras illhveli, se deleitan en destruir navíos. Las hrosshvalur cabalgan las olas a alta velocidad con la cabeza sobresaliendo de la superficie del agua y saltando sobre los barcos en el último momento o presionando sus cuerpos contra los cascos hasta que los hacen zozobrar. A diferencia de otras illhveli, no se distrae fácilmente, pero sus enormes ojos, lejos de ser una ventaja, constituyen su punto débil. Una crónica del siglo XIII relata que una hrosshvalur que salió a la superficie al costado de un barco fue atacada por la tripulación con todo tipo de objetos, hasta que uno de sus ojos reventó y se vio obligada a hundirse en el mar nuevamente. Otra hrosshvalur atacó el navío de los héroes Örvar-Oddr y Hjalmar, siendo vencida luego de que dos buitres devoraran sus ojos, tras lo cual una skeljúngur y una vagnhvalur ("orca") pudieron despedazar su cuerpo.
Las hrosshvalur también presagian mal tiempo y pueden crear enormes olas agitando sus colas, por lo que se debe evitar pronunciar su nombre estando en alta mar. A menudo se les describe como asociadas a hechiceros y brujas, para quienes trabajan destruyendo a sus enemigos. El capítulo 18 de la Kormaks saga relata que la bruja Thorveig se transformó en una hrosshvalur para atacar a los hermanos Kormak y Thorgils. Ellos la reconocieron por sus ojos y la lanzearon con un arpón, tras lo cual ella se hundió en el mar.
2. Katthvalur.

La "ballena gato" es una de las más pequeñas y menos peligrosas de las illhveli, llegando incluso a ser domesticada en algunas ocasiones. La katthvalur ha sido descrita como una foca, un delfín o una ballena con cuartos delanteros voluminosos y cuartos traseros más estrechos, con la boca de un leopardo, la fuerza de un león y el hambre de un sabueso. Recibe su nombre por los largos bigotes de su hocico y los sonidos que emite, que van desde un ronroneo al exhalar hasta maullidos y silbidos cuando se agita. Es bastante pequeña (alrededor de 8 metros) y parecida a un gato, con una cabeza corta y redondeada con nódulos que semejan orejas. Tiene dientes cortos y afilados que sobresalen de su mandíbula superior, y San Brandán agrega que tiene colmillos de jabalí. Los ojos brillan descaradamente. Las aletas son grandes y tienen garras filosas. Los colores conocidos incluyen rosa, gris, marrón turbio y contrasombreado. Un ejemplar encontrado cerca de las Islas Faroe era pálido debajo de la barbilla y tenía piel lanuda.
Se sabe que las katthvalur se reúnen en bancos con rorcuales y peces grandes. Estas ballenas son crueles y feroces, y usan su velocidad y agilidad para nadar debajo de las embarcaciones y volcarlas. Una katthvalur persiguió a una embarcación cerca de los acantilados de Skálanesbjarg, pero se rindió cuando los remeros la superaron en velocidad. Otra interceptó un barco en Héradsflói y permaneció a su lado, impidiendo que los marineros pescaran y siguiéndolos con la mirada. Se descartó la idea de arponearla, ya que nadie quería provocarla, y finalmente se zambulló y desapareció al anochecer. Ásmundur Helgason y sus compañeros fueron atacados por una katthvalur cerca de la isla Seley; embistió su embarcación y asomó la cabeza por el casco. Tras un forcejeo aterrador, lograron empujarla y ponerse a salvo a pesar de los daños. Una katthvalur salió del agua en Suðuroy y puso sus aletas en la borda de un barco, silbando y escupiendo como un gato y mordiendo a los marineros hasta que un hombre puso un arma en su boca y disparó, con lo que se deslizó hacia las profundidades.
San Brandán se encontró con un "gato marino" del tamaño de un caballo en una pequeña isla. Originalmente lo habían traído de cachorro junto con doce marineros peregrinos y era bastante amigable y manso, pero pronto creció y se volvió más hambriento. Finalmente se comió a todos menos a uno de los marineros, quien se refugió en una pequeña iglesia de piedra. San Brandán rezó pidiendo ayuda e inmediatamente una gran ballena emergió del mar y atrapó a la katthvalur, arrastrándola al mar, donde ambas se ahogaron mutuamente.
Hoy en día se especula que la katthvalur está inspirada en el pez lobo del Atlántico o Anarhichas lupus, aunque también es probable que provenga de alguna especie de morsa o foca barbuda.
3. Lyngbakur.
Es las más grande de todas las illhveli y de todas las criaturas del mar, con excepción de la hafgufa, con quien a menudo se le confunde. Su nombre proviene de los vocablos lyng ("brezo") y bakr ("espalda" o "lomo"). A pesar de su tamaño, se le ha visto muy pocas veces y no es tan agresiva como otras especies de illhveli. Muchas personas creen que de hecho existe solo un ejemplar de esta especie y que sobrevivirá hasta el fin del mundo.
La lyngbakur es una nadadora lenta y tiende a dormitar en la superficie, con un aspecto indistinguible de una isla cubierta de brezos. Es posible acercarse y desembarcar en ella, pero la ballena finalmente despierta y se sumerge, y cualquiera que permanezca a bordo se ahogará. Algunos pescadores del sur de Islandia permanecieron dos días en el lomo de la ballena antes de que se hundiera, pero tuvieron la serenidad para escapar mientras pudieron. Intentar sacar agua de las estanques de la isla sin duda la despertará. La lyngbakur se alimenta solo una vez cada tres años, pero cuando lo hace, engulle todo lo que encuentra a su paso: peces, aves y ballenas por igual.
La saga de Orvard-Oddr relata su encuentro con una lyngbakur enviada por su enemigo Ogmund. Se detuvo en una gran isla cubierta de brezos e hizo que cinco de sus tripulantes desembarcaran en busca de agua potable. Al poco tiempo, la isla comenzó a moverse, sumergiéndose bajo el agua y ahogando a los desafortunados tripulantes.
San Brandán atracó en una pequeña isla cubierta de escasa vegetación y sin arena en sus orillas. Él y sus acompañantes pasaron la noche rezando en la isla, pero a la mañana siguiente partieron a toda prisa cuando el suelo empezó a temblar. Regresaron a tiempo a su barco, donde descubrieron que habían estado a lomos de un Jasconius o Iascanus, una gran ballena que parece ser nada menos que la lyngbakur. La siguiente vez que se encontraron con la ballena, San Brandán cantó la misa de Pascua sin miedo, y nadie resultó herido.
4. Múshveli.
Su nombre se compone de los vocables mús ("ratón") y hveli (una variante de hvalur, "ballena"). Mide alrededor de 10 metros y se caracteriza por su boca, orejas y cola similares a las de un roedor. La boca es lo suficientemente ancha como para tragarse un bote de remos. Su cola le permite nadar a grandes velocidades. En lugar de aletas, posee dos brazos con garras. Su color puede variar entre gris y negro con tonos marrón. Casi con seguridad está inspirada en la quimera común (nombre científico: Chimaera monstrosa), también llamado pez rata o pez conejo.
Una múshveli puede atacar un barco colisionando contra él o afianzando la borda con sus garras y obligándola a inclinarse hasta que naufraga. Al encontrar una de estas criaturas, lo mejor es dirigirse rápidamente a la costa y, una vez allí, alejarse de la playa lo antes posible porque, a diferencia de otras illhveli, la múshveli puede moverse en tierra firme utilizando sus garras.
Por lo general, una múshveli no atacará un barco de grandes dimensiones. Según un relato, dos pescadores islandeses en una pequeña embarcación fueron alertados de la presencia de una múshveli por el rugido del mar espumoso. Se dirigía hacia su embarcación y el terror los paralizó. Afortunadamente, la tripulación de una goleta pesquera francesa vio su situación y dirigió su bote hacia la trayectoria de la múshveli. Ésta embistió el barco con tanta fuerza que lo escoró, pero se mantuvo a flote. La múshveli continuó desquitando su ira contra la goleta mientras los pescadores eran llevados a bordo a un lugar seguro y finalmente la monstruosa ballena se rindió y desapareció.
5. Nauthvalur.
El origen de su nombre se encuentra en la combinación de los vocablos naut ("toro" o "buey") y hvalur ("ballena"). Ocupa el segundo lugar en tamaño entre las illhveli. Es una criatura dentada, bicolor y similar a una vaca. Su enorme cabeza es como la de un toro y presenta dos nódulos en la parte superior. La trompa es estrecha, semejante a un gusano, y carece de aletas. Hoy sabemos que la nauthvalur está inspirada en el cachalote (nombre científico: Physeter macrocephalus).
Sin embargo, recibe su nombre no tanto por su apariencia como por el aterrador bramido que emite cuando tiene hambre, un sonido similar al de un toro rugiente y enloquecido. Emite su bramido en mar abierto o cerca de la orilla, y puede oírse reverberando a grandes distancias. Las vibraciones hacen temblar el suelo y derriban los remos de las manos de los marineros. Está prohibido salir al mar si se oye el bramido de una nauthvalur.
Tiene una predilección particular por la carne de res. El bramido de una nauthvalur hipnotiza al ganado, obligándolo a correr hacia los acantilados para lanzarse de cabeza al mar. Allí, la nauthvalur juega con ellos como un gato con un ratón antes de morderlos por la mitad y comérselos. Estas criaturas se sienten atraídas por el ganado a bordo. Una nauthvalur frente a la costa de Grimsey hostigó a un barco hasta que liberaron a la única vaca a bordo, que rápidamente se zambulló en el mar. El ganado tiene que ser encerrado durante días hasta que el hechizo de la nauthvalur desaparece y, de hecho, el pastoreo de vacas estaba fuertemente desaconsejado en las zonas donde se hayan escuchado estas criaturas. Sacrificar un toro o una vaca generalmente satisface a la nauthvalur, lo que permite volver a salir al mar con seguridad.
6. Rauðkembingur.
Su nombre se compone de dos vocablos islandeses: rauður ("roja") y kembingur ("cresta"). Es la más salvaje y sedienta de sangre. Se caracteriza por la presencia de una especie de melena roja en su lomo, que provoca que a menudo se le confunda con una hrosshvalur, y puede medir entre 10 y 20 metros de longitud.
Su mera presencia basta para disuadir a los pescadores de una zona. Se hace la muerta durante medio mes, flotando inofensivamente en la superficie del agua hasta que alguien comete la insensatez de acercarse. Una vez que un barco está a su alcance, usa su corpulencia y sus dientes, saltando sobre la embarcación, destruyéndola y ahogando a todos a bordo. Las raudkembingur suele ir acompañadas por ballenas beluga o narvales (nahvalur, "ballena cadáver"). Estas ballenas, más pequeñas e inofensivas, devoran los restos de comida dejados por una raudkembingur.
Según un relato, una raudkembingur destruyó dieciocho barcos en un solo día, pero un decimonoveno logró escapar cubriendo un trozo de madera con ropa y arrojándolo por la borda. La criatura, creyendo que era un humano, intentó ahogarlo infructuosamente mientras el barco escapaba. Sin embargo, en su sed de venganza radica también su punto débil. Si un bote logra escapar del ataque de una raudkembingur y ésta no logra destruir otro el mismo día, morirá de frustración. Un barco capitaneado por Eyvindur Jónsson chocó contra una raudkembingur frente a las costas de Fljót. La tripulación reaccionó remando hacia tierra lo más rápido posible hasta llegar a salvo a la ensenada de Saudanesvik. El mar se tiñó de rojo cuando la raudkembingur exhaló su último aliento. El barco se ganó el apodo de Hafrenningur ("Corredor Oceánico") tras esta hazaña.
Al igual que la hrosshvalur, la demoníaca raudkembingur también se asocia con la hechicería y las metamorfosis. Una leyenda cuenta la historia de un joven insensato de Hvalsnes que fue maldecido por los elfos y se convirtió en una monstruosa ballena de cabeza roja. Causó estragos en Faxafjord y Hvalfjordur, hasta que intentó perseguir a un sacerdote río arriba. La criatura murió de agotamiento en el lago Hvalvatn y sus huesos aún se pueden ver allí.
Se especula que la inspiración para esta ballena maligna podría ser el león marino de Steller (nombre científico: Eumetopias jubatus) o alguna especie de morsa.
7. Skeljúngur.
Su nombre se traduce como "ballena de concha". También se le conoce como hnúfubakur ("ballena jorobada") o svarfhvalur (“ballena de hierro”). Es la única especie cuya carne es comestible y en ocasiones puede ser de gran ayuda en contra de otras illhveli. Por ejemplo, un relato cuenta cómo una de estas criaturas ayudó a los héroes Hjalmar y Örvar-Oddr a escapar del ataque de un hrosshvalur.
Es descrita con un tamaño entre 20 y 45 metros de longitud, con aletas cortas y robustas, carente de aleta dorsal y con el cuerpo cubierto completamente de conchas que traquetean con el movimiento de la criatura. Estas conchas le producen comezón, por lo que a menudo roza su cabeza contra rocas en las costas de aguas profundas. A pesar de su tamaño, la skeljúngur es muy rápida. Suele dormir en posición vertical, con su cabeza emergiendo de la superficie del agua. No está claro si posee dientes o barbas como dentadura.
Al momento de atacar, una skeljúngur se posicionará en el camino de un barco y se moverá para continuar obstruyendo su paso si se intenta evadirla. Cuando el barco finalmente choca contra ella, la criatura lo golpeará con sus aletas y cola, lanzando toda la tripulación al agua. La armadura de conchas de una skeljúngur hace que su cuerpo sea casi impenetrable. En ocasiones, fingirá estar muerta para atraer a sus presas. Un relato cuenta que el barco Minerva, que había zarpado de Grimsey, se topó con una skeljúngur que parecía estar muerta, pero cuando se acercaron para inspeccionarla, se recuperó inmediatamente y destruyó el navío.
Las skeljúngur detestan el sonido del hierro (de allí uno de los nombres por los que se les conoce) y al escucharlo suele entrar en un frenesí que puede incluso llevarlas a encallar en la playa, en un intento por escapar de él.
8. Sverdhvalur.
Su nombre se deriva de los vocablos islandeses sverð ("espada") y hvalur ("ballena"). Posee una aleta dorsal ósea que mide entre 1.5 y 6 metros, según el tamaño del animal. Tiene aproximadamente el tamaño de un cachalote en su etapa adulta y su cara tiene la apariencia de un búho, con un hocico puntiagudo y una boca grande con dientes feroces. Es de color marrón o gris.
La sverðhvalur es una nadadora veloz y, cuando se agita, golpea el agua a ambos lados con su aleta. A menudo lo acompaña una ballena más pequeña, quizás su cría, que nada bajo su aleta pectoral y se alimenta de los restos de comida que deja. La aleta dorsal, afilada como una cuchilla, se usa como arma y una sverðhvalur nadará bajo otras ballenas para abrirles el vientre con tajos entrecruzados. Las ballenas preferirán encallar en la playa antes que sufrir el ataque de una sverðhvalur. También son comedoras derrochadoras, optando por comer solo la lengua de las presas cetáceas y dejando que el resto se pudra. Los barcos reciben el mismo trato que las ballenas: la aleta dorsal perfora los cascos o corta limpiamente a barcos pequeños y marineros por igual.
Otros encuentros, especialmente con embarcaciones de mayor tamaño, han sido perjudiciales para la sverðhvalur. Un barco mercante que navegaba de Islandia a Copenhague se detuvo en medio de una gran manada de ballenas y, de repente, sintió un fuerte tirón desde abajo. Al atracar en Copenhague, se encontró un gran colmillo sobresaliendo del casco. Otra sverðhvalur siguió a un barco frente a Eyjafjörður y abandonó la persecución solo después de que le dispararan un arma en la boca abierta.
Al igual que la taumafiskur, esta criatura parece estar inspirada en la orca (Orcinus orca).
9. Stökkull.
Su nombre significa literalmente "saltadora". La stökkull mide entre 8 y 20 metros de largo, tiene un cuerpo redondeado, negro por encima y blanco por debajo. Tiene un hocico reforzado, similar al de un ariete, y una mandíbula inferior colgante, repleta de dientes afilados. Cabe destacar sus colgajos de piel que le cubren los ojos, similares a anteojeras. Estas aletas carnosas le dan a la stökkull su nombre alternativo de blödkuhvalur ("ballena de solapas"). Le impiden ver lo que hay delante por lo que, para ver, debe saltar fuera del agua y mirar debajo de las aletas. Algunos relatos, en cambio, especifican que la stökkull puede ver bajo el agua y queda ciego al salir, pero esto es menos probable. Se dice que sus ataques fueron en su día incluso peores que en la actualidad, hasta que San Brandán imploró al Señor que interviniera. Dios respondió haciendo que las aletas de piel crecieran sobre los ojos de la stökkull, impidiéndole hacer el mal.
Ciegas o no, las stökkulls siguen siendo enemigos formidables. Saltan del agua tan alto que se pueden ver la tierra y las montañas debajo, y cubren una distancia de cuatro olas con cada salto. Cuando persiguen un barco, una stökkull puede saltar una milla. Hunde cualquier cosa que vea flotando al saltar sobre ella, pulverizando barcos y rompiendo el lomo de grandes ballenas. Para evitar llamar la atención de una stökkull, no se debe mencionar su nombre. En su lugar, se deben usar diversos eufemismos al referirse a ella, tales como bloejuhvalur ("ballena velada"), springhvalur ("ballena brincadora"), stökkfiskar ("pez saltador"), sprettfiskur ("pez veloz"), léttir ("ágil"), léttur ("ligero") o dettir ("la que cae"), entre otros.
Si se avista una stökkull a lo lejos, hay que distraerlo antes de que se estrelle contra el bote. La forma más fácil de hacerlo es arrojar una boya o un barril vacío por la borda. La stökkull se agotará intentando hundir el objeto. Incluso un sombrero arrojado por la borda puede distraerlo, como descubrieron los pescadores de Eyjafirth. Otro método es dirigirse hacia el sol. Si la stökkull intenta ver hacia dónde se dirige el bote, el resplandor del sol interferirá. Finalmente, si todo lo demás falla, se recomienda una potencia de fuego adecuada. Una stökkull recibió un disparo antes de que pudiera saltar y eso lo sobresaltó tanto que se alejó nadando a toda velocidad, dejando un rastro de sangre tras sí.
Su leyenda muy probablemente esté inspirada en el delfín de Risso (o Grampus griseus) o alguna especie de orca.
10. Taumafiskur.
Su nombre proviene de los vocablos tauma (que a su vez se deriva de taumur, "riendas") y fiskur (un término usado para referirse a cualquier criatura marina), a raíz de las franjas laterales de color blanco o rosado que se extienden desde sus ojos a su boca y de ésta hacia atrás hasta al altura de sus aletas pectorales. Por esta característica, estamos casi seguros que está inspirada en la orca (nombre científico: Orcinus orca).
Las taumafiskurs son crueles, destructivas y rencorosas; peor aún, tienen una memoria excelente y guardarán rencor durante toda su vida, rastreando a cualquiera que se les escape. Vuelcan los barcos, los destrozan con los dientes, los golpean con la cola e incluso se meten debajo de ellos transversalmente y los doblan por la mitad. Un ministro de Fáskrúðsfjörður sobrevivió al ataque de una taumafiskur aferrándose a los restos de su barco. Desde entonces, no pudo hacerse a la mar sin que el monstruo intentara atraparlo de nuevo, buscando matarlo de una vez por todas.
En otra ocasión, la tripulación de un barco pesquero danés avistó una taumafiskur cerca del glaciar Snæfellsnes. Se salvaron gracias a la rapidez mental y la habilidad del capitán para las artes oscuras, quien se zambulló por la borda con una pequeña bolsa en la mano y, al regresar, les aseguró que el taumafiskur no volvería a molestarlos. Efectivamente, no lo volvieron a ver ese día. Se desconoce exactamente qué utilizó el capitán para repeler a la taumafiskur. Entre las sustancias que se sabe que son aborrecibles para ellas (y probablemente para otras illhveli) se encuentran la angélica masticada, la carnada de pez podrido, el agua de sentina, el aceite de hígado de bacalao, el fuego vivo en un cubo, el enebro, el estiércol de vaca u oveja, el azufre, los testículos de zorro picados y la milenrama. Se creía que prender fuego a estas sustancias antes de arrojarlas por la borda las hacía más potentes. Las taumafiskur también pueden distraerse con ruidos fuertes y barriles arrojados al agua o navegando hacia el sol para deslumbrarlos y hacer que abandonen la persecución.
Por último, no todas las ballenas malignas son illhveli, como en el caso del trolual y el ziphius.
Trolual.
También conocida como "ballena demonio", son descritas como enormes cetáceos con colmillos prominentes, volantes en el cuello, garras y enormes escamas por todo el cuerpo. Son tan grandes como montañas e incluso les crece vegetación sobre el lomo. Un trolual descansando sobre la superficie del mar puede lucir exactamente igual que una isla. Si la tripulación de un barco desciende sobre uno de estos monstruos es posible que caminen sobre él sin darse cuenta, pero cuando intenten encender un fuego, la criatura se sumergirá rápidamente, ahogando a todos los que hayan osado poner pie sobre su cuerpo. Los trolual también son capaces de atacar navíos en aguas abiertas, pero pueden distraerse con el sonido de trompetas o lanzando barriles por la borda. La criatura se detendrá a jugar con los barriles, dando tiempo para que el barco escape.
Ziphius.
El ziphius es una ballena monstruosa que posee un pico filoso, ojos abultados y pelo erizado en la cabeza. También posee una aleta dorsal puntiaguda, aletas como garras y franjas horizontales a lo largo de todo el cuerpo. Es carnívora y se alimenta tanto de focas como de humanos. Utiliza su aleta dorsal para abrir agujeros en el casco de los barcos, con el fin de hundirlos.
Hoy sabemos casi con total certeza que esta criatura está inspirada en el ballenato de Cuvier o Ziphius cavirostris, una especie de cetáceo odontoceto de la familia Ziphidae que puede encontrarse en casi todos los océanos del planeta.
En conclusión, todas estas criaturas de carácter malévolo que forman parte del folklore islandés tienen una base real, habiendo sido inspiradas por especies marinas existentes. Las leyendas a menudo confunden unas especies de illhveli con otras, mezclando no solo la realidad con la fantasía, sino también sus diferentes características.
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