Las Tres Vidas de Helgi

 

La creencia en la reencarnación no es un concepto común en la mitología nórdica, aunque existe al menos un ejemplo. Se trata del héroe Helgi y su esposa, quienes reencarnaron a lo largo de tres vidas para volver a encontrarse una y otra vez. El recuento de estas vidas está contenido en los poemas Helgakviða Hundingsbana I, Helgakviða Hjörvarðssonar, Helgakviða Hundingsbana II Káruljóð (que se perdió en el tiempo pero referencias al mismo sobrevivieron en la Hrómundar saga Gripssonar).

Helgi Hjörvarðsson.

El rey noruego Hjörvarðr tenía tres esposas con quienes había tenido un hijo respectivamente: Álfhildr, con quien tuvo un hijo llamado Heðinn; Særeiðr, con quien tuvo a Humlungr; y Sinrjóð, con quien tuvo a Hymlingr. Sin embargo, ansiaba una cuarta esposa y deseaba que fuera la mujer más hermosa que jamás hubiese visto. Había puesto sus ojos en la princesa Sigrlinn, hija del rey Sváfnir de Sváfaland, y envío a Atli, hijo del jarl Iðmundr, para pedir la mano de la doncella.

Atli Iðmundsson pasó un invierno completo en Sváfland, pero fue informado por Fránmarr, el jarl del rey Sváfnir, que la princesa no tenía intenciones de casarse con Hjörvarðr. Decepcionado, emprendió el regreso a Noruega. Sin embargo, en el camino encontró un extraño pájaro que, para su sorpresa, le dijo que revelaría la forma en que el rey Hjörvarðr podía conseguir la mano de Sigrlinn si a cambio le otorgaba tierras y cuernos de oro. No obstante, Atli desestimó el augurio, continuó su camino y, al llegar frente al rey, le informó de su fracaso.

Hjörvarðr decidió presentarse ante Sváfnir en persona y emprendió el viaje a Sváfland acompañado de Atli. Lo que no se esperaba era encontrar a Sváfland siendo citiada por las huestes del rey Hróðmarr, quien también deseaba casarse con Sigrlinn. El rey Sváfnir yacía muerto sobre el campo de batalla y su hija había desaparecido. Esa noche, Hjörvarðr y Atli buscaron refugio en el bosque y encontraron una casa sobre cuyo tejado estaba posado el insólito pájaro que había hablado con Atli en su viaje de regreso a Noruega. Atli desconocía que en realidad se trataba de Fránmarr, quien resguardaba la casa donde se habían refugiado la princesa Sigrlinn y su propia hija Álof. Atli disparó una flecha que acabó con la vida de Fránmarr y, junto al rey, rescataron a las doncellas. 

De regreso en Noruega, Hjörvarðr se casó con Sigrlinn y Atli tomó por esposa a Álof. El rey había conseguido su propósito de desposar a la mujer más bella del mundo. Los años les dieron un hijo, pero como el niño no hablaba nunca le dieron un nombre. Creció taciturno y alejado del resto de los hombres, deleitándose más en el silencio que en la compañía humana. 

Un día, el muchacho se alejó de la corte, como solía hacer con frecuencia. Sentado en una colina observó el más regio espectáculo: nueve valkyrias surcaban el cielo en caballos alados. La más hermosa de ellas se presentó como Sváva, hija del rey Eylimi, y le reveló el nombre que le había sido negado en la niñez: Helgi. Luego, le preguntó qué regalo deseaba por el nuevo nombre que había recibido, tal como era la costumbre. Helgi respondió que solo la deseaba a ella, pero por el contrario Sváva le ofreció revelarle la ubicación de una espada mágica tallada con runas y serpientes:

        "Conozco espadas
        en Sigarsholm,
        Cincuenta hay
        guarda solo cuatro;
        Hay una
        que es la mejor de todas,
        La destructora de escudos,
        de oro brilla.

        En su empuñadura está la fama,
        y el coraje,
        En su punta el temor,
        de los enemigos de su dueño;
        En su hoja yace
        una víbora con manchas de sangre,
        Y una cola de serpiente
        alrededor en su hoja se enrosca".

A partir de ese día, Sváva acompañó siempre a Helgi en todas sus batallas, protegiéndolo del peligro con su magia.

Helgi reprochaba a su padre que no hubiera vengado la muerte del rey Sváfnir y decidió matar a Hróðmarr él mismo. Partió en primer lugar a recuperar la espada que Sváva le había indicado y con ella cobró venganza por la muerte de su abuelo. 

A partir de allí, vivió muchas aventuras en compañía de Sváva y Atli. Quizás la más pintoresca sea cuando, después de dar muerte al gigante Hati, Helgi se enzarzó en una larga discusión con su hija Hrímgerðr. Astutamente, Helgi prolongó la conversación hasta que el sol salió en el horizonte y sus rayos convirtieron a Hrímgerðr en piedra.

Cuando Helgi pensó que ya había ganado suficiente fama, se dirigió a la corte del rey Eylimi para pedirle la mano de Sváva. Eylimi consintió y la pareja finalmente contrajo matrimonio. 

Tiempo después durante la festividad de Yule, Heðinn, el hermano mayor de Helgi, encontró a una tröll montada en un lobo utilizando serpientes como riendas. La tröll le pidió dormir con él, pero Heðinn se negó a hacerlo. Entonces ella lo maldijo diciéndole que se arrepentiría de su decisión antes del brindis del rey en la fiesta de Yule. Como era costumbre, todos pusieron su mano sobre un cerdo sagrado para realizar un juramento. Insensatamente, Heðinn juró que se casaría con Sváva si algo le sucediera a Helgi. Mientras tanto, Helgi había recibido el reto de Álfr, hijo del rey Hróðmarr, para enfrentarse en un duelo en Sigarsvoll al cabo de tres noches como venganza por la muerte de su padre.

Durante el duelo, la maldicón de la tröll surtió efecto cuando Álfr logró herir de muerte a Helgi. Éste envió a su compañero Sigarr para traer a Sváva para poder verla una vez más antes de morir. La valkyria se apresuró en llegar al lado de su esposo, justo a tiempo de escuchar de sus labios la solicitud de casarse con Heðinn. No obstante, Sváva se negó a tan siquiera posar su mirada sobre Heðinn hasta que no hubiera vengado la muerte de su esposo.


Sin embargo, la historia no termina aquí. El amor interrumpido por la maldición parece haber causado que Helgi y Sváva renacieran en nuevos cuerpos.


Helgi Hundingsbane.

Helgi reencarnó como hijo de Sigmund y de Borghild, lo que lo convierte en medio hermano del héroe Sigurd. Con tan solo 15 años dio muerte a Hunding, rey de los sajones, quien había asesinado a su padre Sigmund. De allí que recibiera el apodo de Hundingsbane ("ruina de Hunding") y a partir de ese momento comenzó a forjarse fama de excepcional guerrero. 

Un día, mientras navegaba sobre su barco-dragón, recibió la visita de la valkyria Sigrún, quien no era otra que la reencarnación de Sváva. Ella le confesó haber recorrido cielo y mar para poder encontrarlo y se enamoraron perdidamente. No obstante, Sigrún era hija del rey Högne de Östergötland, quien ya la había prometido en matrimonio a Hothbrodd, hijo del rey Granmar de Södermanland.


Helgi reunió una enorme flota en la bahía de Brandey para hacer la guerra contra Högne y Granmar. En la batalla, Helgi y su hermano Sinfjötli se enfrentaron a Högne y su hijo Dag, además de Granmar y sus hijos Hothbrodd, Starkad y Gudmund. Al final, solo se encontraban de pie Helgi, Sinfjötli y Dag, pero la batalla había sido ganada, por tanto Helgi y Sigrún podían casarse. 

La pareja tuvo muchos hijos a lo largo de los años y nada parecía empañar su felicidad. Lo que ignoraban era que Dag no había olvidado que la muerte de su padre aún no había sido vengada. Imploró ayuda a Odín y éste le envió una lanza. Traicioneramente, la utilizó para dar muerte a Helgi y después corrió al lado de su hermana para confesar su delito. Al enterarse, Sigrún lo maldijo con estas palabras:

        "El viento se detendrá, 
          cada vez que entres en un barco.
          El caballo más rápido no te llevará
          aun si está siendo perseguido.
          Tu espada no herirá a otro
          que no sea a ti mismo".

Dag huyó a los bosques, donde ya solo se alimentó de carroña. Sigrún levantó un túmulo funerario para su esposo y Helgi fue recibido en el Valhalla por Odín en persona. Allí, mientras Helgi goza de los favores propios de los einherjar, su enemigo mortal Hunding es condenado a lavarle los pies y alimentar a los cerdos.

A pesar de esto, Helgi no conoció la paz después de la muerte. Se dice que siguió visitando a Sigrún en su túmulo funerario. Llevaba el cabello cubierto de escarcha, el cuerpo manchado de sangre y las manos mojadas. Le explicó a su esposa que cada lágrima que ella había derramado por él caía húmeda y fría sobre su cuerpo. Pasan la noche juntos, pero al amanecer Helgi debe regresar al Valhalla. Tras la muerte de Sigrún, sin embargo, ambos reencarnaron para dar una nueva oportunidad a su amor.


Helgi Haddingjaskati.

En su tercera reencarnación, Helgi entró al servicio del rey Haldingr, de donde proviene su apodo de Haddingjaskati ("señor de los Haddingjar"). Conoce a la valkyria Kára, la reencarnación de su amada, quien siempre le presta su ayuda en batalla usando su magia para protegerlo tomando la forma de un cisne. La Hrómundar saga Gripssonar relata que Helgi se enfrentó en duelo contra el héroe Hrómundr, pero en el fragor de la batalla hirió mortalmente a Kára. Al desvanecerse la protección sobrenatural de su amada, Helgi fue vencido y muerto por Hrómundr.

Otra referencia a la leyenda de Helgi Haddingjaskati, aunque ésta es menos clara, aparece en el poema Kálfsvísa, conservado como parte del Skáldskaparmál por Snorri Sturlusson, donde se enumera la lista de los jinetes y caballos que participaron en la batalla del lago helado de Vänern: 

        "Dagr montó en Drösull,
        y Dvalinn montó en Módnir;
        Hjálmthér, en Háfeti;
        Haki montó a Fákr;
        el asesino de Beli
        montó en Blódughófi,
        y Skævadr fue montado
        por el señor de los Haddings".

Este último verso, aunque no con seguridad, parece referirse a Helgi Haddingjaskati

Acerca del destino de Helgi y su amada valkyria después de esta reencarnación no se sabe nada, solo nos queda esperar que hayan podido finalmente encontrar la paz y que su amor los haya mantenido juntos a través de la inmensidad del tiempo.


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