El Urðarköttur

 

(Plural: urðarkettir). También conocido como el gato necrófago, su nombre se deriva de Urðr, una de las nornir principales (símbolo del pasado) y köttur ("gato"), por lo que significa "el gato de Urðr". Una descripción de sus hábitos y naturaleza aparece en los Íslenzkar þjóðsögur og sagnir ("Cuentos Populares y Aventuras Islandeses") de Sigfús Sigfússon, escritos en 1862.

Es un felino de enormes dimensiones que se alimenta de seres humanos. Cuando son cachorros se entierran, preferiblemente en un cementerio, y se quedan allí por hasta tres años, si nada los molesta. Por esa razón, si se encuentra una camada de urðarkettir se deben destruir inmediatamente, antes que tengan oportunidad de enterrarse. Una vez que alcanzan la madurez, emergen y comienzan a cazar. A este punto son casi invencibles. Un ejemplar de un año tiene más o menos el tamaño de un perro. Buscarán refugio en laderas rocosas, desde donde atacarán a ovejas, aves y humanos sin distinción. Su mirada, llena de maldad y odio, puede matar al instante, en especial en aquellos individuos que acaban de salir de la tierra. Por esta misma razón, no soportan ver su propio reflejo. Las armas no les dañan a menos que se les disparen balas de plata o incluso botones de plata.

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