Odín, el Padre de Todo en la mitología nórdica

Odín, dios supremo en la mitología nórdica, junto a sus cuervos Huginn y Muninn, además de sus lobos Geri y Freki.
Odín es el dios supremo y líder de los Æsir en la mitología nórdica, al que se atribuye haber participado en la creación del universo y la humanidad, razón por la cual se le conoce como Padre de Todo. Sus atributos principales son la sabiduría, la guerra, la magia y la poesía.

Su llegada al poder no fue casualidad, ni un derecho heredado de sus padres. Odín tuvo que luchar para obtener ese honor y tuvo que continuar haciéndolo para mantenerlo, aún sabiendo que su poder no sería eterno.


El origen del nombre Odín

El nombre Wōđnas en un bracteato de principios del siglo V d.C., escrito como texto reflejado.

El nombre Wōđnas en un bracteato de principios del siglo V d.C., escrito como texto reflejado.

El nombre Odín (o mejor dicho, Óðinn) proviene de una serie de nombres de diferentes lenguas germánicas, como por ejemplo del inglés antiguo Wōden, el sajón antiguo Wōdan, el bajo franconiano antiguo Wuodan y el alto germánico antiguo Wuotan

Todos ellos, a su vez, se derivan de la misma raíz proto-germánica Wōðanaz, que se traduce como "señor del frenesí" o "líder de los poseídos", en referencia a su papel como recolector de las almas de los muertos y conductor de la cacería salvaje.

Además de este nombre, Odín sería reconocido por una multitud de otros, alcanzando más de 200, muchos de los cuales son heiti y kenningar utilizados por los poetas para describirlo.

Una evidencia palpable de la importancia de Odín en la cultura del norte de Europa radica en que su nombre haya dado origen a la palabra en inglés para el día miércoles: Wednesday, que proviene del inglés antiguo Wōdnesdæg, o "día de Wōden".


Primeras atestaciones.

Imagen de Odín (a la izquierda) junto a una figura desconocida en uno de los Platos de Tornslunda, encontrado en la isla de Öland, Suecia, y datados entre los siglos VI y VIII de nuestra era.
Imagen de Odín (a la izquierda) junto a una figura desconocida en uno de los Platos de Tornslunda, encontrado en la isla de Öland, Suecia, y datados entre los siglos VI y VIII de nuestra era.

Los primeros registros escritos acerca de la existencia del culto de Odín aparecen en la Germania (circa 98 d.C.), donde el autor romano Publio Cornelio Tácito recopila las costumbres de los pueblos germánicos. 

Sin embargo, Tácito realiza lo que conocemos como interpretatio romana, una comparación de las características del dios germánico con las de algún dios romano reconocido. Como resultado, Odín pasó a equipararse a Mercurio, dios de los viajeros y los ladrones (entre otras atribuciones) en la religión romana. 

Quizás la razón primodial para esta interpretación de Tácito se deba a que uno de los roles principales de Mercurio era actuar como psicopompo, acompañante de las almas de los muertos en su viaje al más allá. Hace sentido entonces que Odín, uno de cuyos papeles era recibir en el Valhalla a los guerreros caídos en batalla, fuera comparado con Mercurio.

A mediados del siglo VII d.C., Jonás de Bobbio escribió cómo San Columbano interrumpió una ofrenda de cerveza a Odín (a quien llamó Vodano en sus escritos y que equiparó con Mercurio) mientras predicaba entre los pueblos germánicos en Suabia. 

Asimismo, durante el siglo IX, el texto conocido como Votos Bautismales Sajones estipulaba la renuncia a la devoción de tres dioses sajones: UUôden ('Woden'), Saxnôte y Thunaer ('Thor'), a quienes los nuevos creyentes debían denunciar como demonios.

Otra fuente temprana de la existencia de Odín se encuentra en el poema Nigon Wyrta Galdor ("el hechizo de las nueve hierbas"), escrito en el siglo X. En el mismo podemos leer los siguientes versos:

    Una serpiente llegó arrastrándose,

    pero no destruyó a nadie.

    cuando Woden tomó nueve ramitas de gloria,

    y luego golpeó a la víbora, 

    partiéndola en nueve pedazos.

    Allí guardó manzana y veneno,

    para que nunca volviera a entrar en la casa.

Odin cura a caballo de Balder,  oleo sobre lienzo de Emil Doepler (c. 1905). Mitología nórdica.

Odin cura a caballo de Balder, óleo sobre lienzo de Emil Doepler (c. 1905).

También del siglo X nos llega el texto conocido como Encantamiento de Merseburg, donde se narra como el dios Woden y otras deidades participan en la curación de un caballo:

    Phol y Woden viajaron al bosque.

    Entonces, al potro de Baldur se torció la pata.

    Entonces Sindgund y Sunna, su hermana, 

    lo encantaron,

    luego Frija y Volla, su hermana, lo encantaron,

    luego Woden, como mejor pudo,

    como la llave de huesos, así la llave de sangre, 

    y así la llave de extremidades,

    hueso con hueso, sangre con sangre,

    miembro con miembro, así se pegaron.


Odín en las Eddas.

Sin embargo, las principales fuentes de información acerca de las caracteristicas de Odín se encuentran en la Edda Poética (o Edda Mayor), escrita en el siglo XIII, y la Edda Prosaica (o Edda Menor), escrita por Snorri Sturlusson alrededor de 1220-1223.

Odín es retratado en la Edda Poética como dios supremo indiscutible, al haber participado en la creación del universo junto a sus hermanos, así como haber otorgado el aliento de vida a los primeros humanos:

    No tenían alma, no tenían sentido,

    ni calor ni movimiento, ni buen color;

    de Odin recibieron el don del alma, 

    de Hönir el don de los sentidos,

    de Lothur recibieron el calor y un buen color.

A partir de ese punto, Odín lidera a los dioses Æsir en la guerra contra los Vanir y la reconstrucción de Asgard, antes de emprender su viaje en busca del conocimiento absoluto, habiendo sido advertido por una völva ("profetisa") sobre cuál sería su destino.


Odín en busca del conocimiento.

Odín colgado del fresno Yggdrasil y atravesado por su propia lanza Gungnir durante nueve días y nueve noches, sacrificado a sí mismo para obtener el conocimiento de las runas. Mitología nórdica.
El poema Völuspá, parte de la Edda Poética, nos narra cómo Odín se hizo acreedor de sus primeros poderes mágicos a través de sacrificar su ojo izquierdo en el pozo de Mimir. Este sacrificio le permitió dominar no menos que 18 encantamientos que le permiten desde devolver la salud a los enfermos hasta calmar tempestades en altamar. 

Continuando con el relato, la völva también explica los eventos del Ragnarök y profetiza la muerte de Odín en las fauces del lobo Fenrir. Tras escuchar esto, Odín se embarcó en un viaje que duraría 10 años en la búsqueda del conocimiento que le permitiera escapar de su destino. 

Fue así como se sacrificó a sí mismo colgándose del fresno Yggdrasil, atravesado por su propia lanza, durante nueve días y nueve noches, hasta que el conocimiento de las runas le fue revelado. Éstas le concedieron el poder para tallar poderosos hechizos en todo tipo de objetos, desde armas hasta utensilios de uso cotidiano.


Odín, señor de los caídos en batalla.

Los einherjar, atendidos en los salones de Valhalla por las valkyrias. Mitología nórdica.
Uno de los principales roles de Odín es el de reunir en el Valhalla las almas de los guerreros caídos en batalla. Estos, conocidos como einherjar ("guerreros únicos"), son elegidos por las valkyrias entre los más aguerridos para unirse al banquete de Odín en el más allá. 

En los campos de Asgard, estos guerreros entrenan diariamente para la batalla contra Loki y sus huestes cuando llegue el Ragnarök. Al llegar el atardecer, vuelven al Valhalla, donde disfrutan todas las noches de un festín en presencia de Odín.


La cacería salvaje de Odín.

La cacería salvaje: Åsgårdsreien, óleo sobre lienzo de Peter Nicolai Arbo (1872). Mitología nórdica.
La cacería salvaje: Åsgårdsreien, óleo sobre lienzo de Peter Nicolai Arbo (1872).

Odín también preside la Åsgårdsreien ("cacería salvaje") durante las noches de tormenta en que el cielo parece llenarse de todos tipo de entidades etéreas. A la cabeza de una multitud de espíritus, Odín cabalga sobre su caballo de ocho patas Sleipnir, recorriendo la noche con estruendo y malos presagios. 

De hecho, la cacería salvaje de Odín solo podía significar que desastres y calamidades se acercaban. A menudo, quienes presenciaban la cacería salvaje eran arrastrados por los espíritus para nunca volver al reino de los vivos.

Este rol como líder de un ejército de fantasmas recorriendo el cielo nocturno le concedió a Odín la característica de dios de aire (entendido como atmósfera), extendiendo así su influencia aun más en la vida cotidiana de los pueblos nórdicos.


Odín y la magia.

Odín hace uso del seidr para levantar de entre los muertos a la völva. Mitología nórdica.
Odín hace uso del seidr para levantar de entre los muertos a la völva

Un aspecto que no suele resaltarse acerca de Odín es el uso que hace de la magia. Ya hemos visto que había sido capaz de dominar encantamientos de todo tipo y grabar hechizos utilizando las runas, pero muy poco se dice sobre cómo aprendió de Freyja a usar el seidr, un tipo de magia que le permitía predecir el futuro. 

Esto quizás se deba a que este tipo de magia era usada sobre todo por mujeres. Los hombres que la practicaban eran considerados afeminados y, para la sociedad vikinga, era muy difícil concebir a Odín bajo este rol. Sin embargo, trataban de justificar este hecho con la obsesión de Odín por conseguir dominar todo tipo de conocimiento mágico.


Odín viaja por el mundo.

Odín pierde la apuesta con su esposa. Grabado de autor desconocido. Mitología nórdica.
Odín pierde la apuesta con su esposa. Grabado de autor y fecha desconocidos.


Otro aspecto del dios Odín que debemos resaltar es que era un viajero incansable y que a menudo cambiaba de aspecto para poder mezclarse entre los mortales sin ser detectado. Esto le permitía lograr múltiples objetivos, como cuando se hizo llamar Bölverkr para poder recuperar el hidromiel de manos de los gigantes, o cuando bajo el nombre de Gangrad visitó al gigante Vafthrudnir para poner a prueba su sabiduría. 

Con frecuencia, sus viajes le metían en problemas, como cuando fue hecho prisionero por el rey Geirrodr, pero gracias a su astucia y sabiduría siempre conseguía escapar indemne. Esta conducta del dios se puede explicar una vez más por su insaciable sed de conocimiento, misma que lo lleva a viajar por el mundo a menudo sin tomar en consideración las posibles consecuencias.


Odín ¿El dios supremo?

Los Dioses de Uppsala: Freyr, Odín y Thor. Grabado de Wilhelm Kaulbach (1848). Mitología nórdica.
Los Dioses de Uppsala: Freyr, Odín y Thor. Grabado de Wilhelm Kaulbach (1848).

La religión de los pueblos nórdicos no fue siempre uniforme, ni en el tiempo ni en su distribución geográfica. Mientras que en algunas regiones Odín ocupaba la posición de dios principal en el panteón, en otras era frecuente que dicho lugar lo ocupara Thor o Freyr. 

Por ejemplo, no era de extrañar que en regiones donde la agricultura era un factor determinante en la supervivencia del pueblo se venerara con especial interés al dios Freyr. más asociado a la fertilidad que a la guerra.

Adam de Bremen, en su descripción del templo de Uppsala y el ritual del blót, nos narra cómo en el recinto central figuraban las estatuas de tres dioses, con Thor ocupando el trono principal, flanqueado por Odín y Freyr. Muchos han querido ver en esta configuración de sitiales de honor un reflejo de las prioridades del pueblo nórdico. Mientras que Odín era la deidad preferida de la nobleza y las élites intelectuales, Thor era más amado por el pueblo llano al ser un dios que "comprendía" mejor sus necesidades y su naturaleza.


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