Tyr, dios de la guerra en la mitología nórdica.

 

Tyr es el dios nórdico de la guerra, asociado también al thing ("asamblea"), el cuerpo legislativo entre las tribus germánicas. Su rol más importante dentro de la mitología nórdica es haber sacrificado su mano derecha para poder encadenar al lobo Fenrir, uno de los más feroces enemigos de los Æsir.

Origen del nombre Tyr.

Tyr es conocido en inglés antiguo como Tīw y en alto germano antiguo como Ziu, nombres que se derivan del proto-germánico tīwaz, que se traduce simplemente como "dios". En nórdico antiguo, el plural tívar de usa para referirse a "los dioses", mientras que el singular týr, traducido como "(un) dios", se utiliza en kenningar para Odín y Thor, como por ejemplo en el caso de Fimbultýr ("dios poderoso") y Geirtýr ("dios de la lanza").

Tyr. Ilustración de Wilhelm Wägner para el libro Dioses y Héroes Nórdicos-Germánicos (1882).

Tyr. Ilustración de Wilhelm Wägner para el libro Dioses y Héroes Nórdico-Germánicos (1882).

La importancia de Tyr queda evidenciada en el hecho que diversos lugares en Escandinavia parecen haber sido nombrados en su honor. Por ejemplo, Tyrseng ("prado de Tyr"), en Dinamarca; Tiveden ("bosque de Tyr"), en Suecia; o Tysnes ("península de Tyr") y Tysnesø ("isla de Tyr"), en Noruega.

Otra evidencia de la importancia de Tyr se encuentra en el nombre dado al segundo día de la semana en lenguajes derivados del proto-germánico. En esta lengua el día martes era llamado tiwasdag ("día de Tīwaz"), del cual derivaron tīwesdæg en inglés antiguo, týsdagr en nórdico antiguotīesdi en frisio antiguo ziostag en alto germano antiguo, todos ellos con el mismo significado. 

El nombre Tyr parece ser también el epónimo de la runa Tîwaz (ᛏ) en el alfabeto rúnico, precisamente conocida como "runa de Tyr". Cuando es utilizada como símbolo mágico, esta runa se asocia con la victoria y el honor.

Tyr, el manco. Ilustración de Lorenz Frølich (1895).

Tyr, el manco. Ilustración de Lorenz Frølich (1895).

Primeras atestaciones. 

La primera referencia a Tyr se encuentra en la Germania (circa 98 d.C.) del historiador romano Tácito, quien lo equipara con el dios Marte a través de su interpretatio romana. En ella aparece el siguiente texto:

"Entre los dioses, Mercurio es al que veneran principalmente. Consideran un deber religioso ofrecerle sacrificios, en días fijos, tanto humanos como de otras especies. A Hércules y Marte los apaciguan con ofrendas de animales permitidos. Parte de los suevos también ofrecen sacrificios a Isis".

En el siglo VI el historiador romano Jordanes escribió la De origine actibusque Getarum, donde hace el siguiente comentario acerca de los godos:

"Además, los godos eran tan admirados que se decía que Marte, a quien los poetas llaman dios de la guerra en sus fábulas, había nacido entre ellos. De ahí que Virgilio diga: ´El padre Gradivus gobierna los campos godos´. Los godos siempre habían adorado a Marte con ritos crueles y los cautivos eran sacrificados como sus víctimas. Creían que aquel que era señor de la guerra debía ser aplacado con el derramamiento de sangre humana. A él le dedicaban la primera parte del botín y, en su honor, las armas arrebatadas al enemigo eran colgadas de los árboles. Y poseían, más que ningún otro pueblo, un profundo espíritu religioso, ya que el culto a este dios parecía haber sido realmente otorgado a su antepasado".

Tomando en cuenta que los romanos identificaban a Marte con Tyr, la descripción en el anterior texto de los sacrificios que se hacían a este dios cobra total sentido, ya que coincide con lo que sabemos acerca de los blót.

La Edda Poética (siglo XIII) es la fuente más abundante de información acerca de Tyr como figura mitológica. El poema Hymiskviða narra la aventura de Tyr y Thor para conseguir el caldero utilizado por Ægir en el banquete de los dioses y el fallido intento de pescar la serpiente Jörmungandr.

Tyr y Thor en su viaje a visitar al gigante Hymer. Ilustración de Lorenz Frølich (1895).
Tyr y Thor en su viaje a visitar al gigante Hymer. Ilustración de Lorenz Frølich (1895).

En el poema Sigrdrífumál, la valkyria Sigrdrif comparte con héroe Sigurd su conocimiento de diversos encantamientos rúnicos, uno de los cuales se utiliza para invocar a Tyr:

"Debes conocer las runas de la victoria

si quieres conocer la victoria. Grábalas

en la empuñadura de tu espada, 

en la guarda de la hoja y en las hojas,

invocando el nombre de Tyr dos veces".

Finalmente, el Lokasenna cita a Tyr como uno de los dioses asistentes al banquete ofrecido por Ægir donde Loki se escabulle para insultarlos. Loki pretende ofenderlo al decir que "no puede ser la mano derecha de la justicia entre el pueblo" porque el lobo Fenrir le arrancó la mano derecha. Tyr le responde que, aunque extraña su mano, Loki extraña a su hijo Fenrir, quien ahora está atado y permanecerá así hasta los eventos del Ragnarök.

En el Gylfaginning de la Edda Prosaica de Snorri Sturlusson, Tyr es mencionado en numerosas ocasiones, describiéndolo como "el más valiente y aguerrido, y con gran poder sobre la victoria en las batallas. Es bueno que los hombres de acción le recen".

El Skáldskaparmál, otra sección de la Edda Prosaica, relata la reunión de doce de los dioses, a los cuales Bragi explica cómo funcionan los kenningar, citando como ejemplo farmatýr ("dios de las cargas"), sigtýr ("dios de la victoria") y reiðartýr ("dios de los jinetes"), entre otros. Más adelante en el mismo poema, se proporcionan las diversas maneras de referirse a Tyr, entre ellas "el As manco", "el que alimenta al lobo", "dios de la batalla" e "hijo de Odín".


La familia de Tyr.

Tyr es hijo de Odín y Frilla, una giganta que luego se casó con Hymer, el jötun con cabeza de perro. La madre de Frilla es una giganta de 50 cabezas, de acuerdo al Hymiskviða. Por tanto, Tyr es descendiente tanto de dioses como de gigantes.

En el Lokasenna, cuando Loki se dirige a Tyr, menciona la existencia de un hijo bastardo engendrado con la esposa de Tyr, de la cual no tenemos más información. Muchos expertos teorizan que puede tratarse de la diosa Zisa, una deidad venerada por los suevos.

En las fuentes nórdicas clásicas no existe descendencia documentada de Tyr.


Tyr y el lobo Fenrir.

Cuando los Æsir se enteraron de la existencia de los hijos de Loki, lidiaron con cada uno de manera diferente. Hela fue enviada al inframundo para regirlo como su reina y Jörmungandr fue lanzada al mar. Pero con Fenrir, el monstruoso lobo, tomaron una estrategia completamente distinta. Al ser un cachorro, intentaron criarlo en Asgard para domesticarlo. A medida que crecía, pronto vieron que alcanzaría dimensiones descomunales, hasta el punto que ninguno de los dioses se atrevía ya a alimentarlo, con excepción de Tyr. 

Tyr y Fenrir. Ilustración de John Bauer (1911).
Tyr y Fenrir. Ilustración de John Bauer (1911).

Cuando comprendieron que tarde o temprano perderían el control sobre la bestia, decidieron forjar una cadena para aprisionarlo, pero fallaron en dos ocasiones. Fue solo hasta que solicitaron la ayuda de los enanos de Svartálfaheim que se pudo producir Gleipnir, una cadena forjada con materiales mágicos imposibles de obtener. Los enanos prometieron que dicha cadena cumpliría con la función para la cual había sido creada y los Æsir procedieron a engañar al lobo, diciéndole que sería atado con ella solo para ponerla a prueba.

Fenrir desconfiaba, así que accedió solo con la condición de que uno de los dioses colocara su mano derecha dentro de su boca mientras se realizaba la prueba. Solo Tyr, el más valiente de los Æsir, estuvo dispuesto a cumplir con la demanda del lobo.

Fenrir cercena la mano de Tyr. Ilustración encontrada en un manuscrito islandés del siglo XVIII.
Fenrir cercena la mano de Tyr. Ilustración encontrada en un manuscrito islandés del siglo XVIII.

Gleipnir resistió todos los esfuerzos del hijo de Loki por romperla y pidió que lo soltaran. Los dioses se rieron, ya que no tenían ninguna intención de liberarlo ahora que habían conseguido someterlo. Entonces Fenrir cerró violentamente sus fauces, arrancando la mano derecha de Tyr. Desde ese momento, el dios de la guerra utiliza la mano izquierda para empuñar su espada, mientras que en el muñón que le dejó la herida ocasionada por el lobo utiliza su escudo.


Tyr en el Ragnarök. 

Cuando el Ragnarök llegue, Tyr perecerá, al igual que la mayoría de los Æsir. Su destino es enfrentar a Garm, el perro de Hela, y ambos se darán muerte el uno al otro. Fenrir también morirá en esa batalla, pero antes de hacerlo se tragará a Odín. La muerte del Padre de Todo será inmediatamente vengada por su hijo Vidar.




Comentarios

Entradas populares de este blog

El Castigo de Loki por sus crímenes contra los dioses nórdicos

El Pozo de Mimir, fuente de sabiduría suprema en la mitología nórdica

Los Nisser, espíritus protectores del hogar en la mitología nórdica