Las Runas


Las runas nórdicas son un antiguo alfabeto utilizado por las tribus vikingas entre los siglos II y XVI d.C. Aunque su principal propósito era la comunicación escrita, también tenía usos mágicos tales como la adivinación y los encantamientos. Usualmente se labraban en madera, armas, joyas, roca o hueso, con cada símbolo representando un sonido específico, además de un concepto cósmico. Su nombre se deriva de la raíz proto-germánica rūnō, que puede traducirse como "secreto" o "misterio".

De acuerdo a la mitología, en su búsqueda del conocimiento completo del universo, Odín se sacrificó a sí mismo para poder obtener el poder mágico de las runas, las cuales ya existían antes que todo fuera creado. El poema Hávamál explica que el Padre de Todo descubrió las runas colgándose del árbol Yggdrasil atravesado por su propia lanza. Estuvo allí colgado por nueve noches y nueve días, y cuando estaba a punto de morir, las runas le fueron reveladas.

    "Sé que pendí nueve noches enteras 
    del árbol que mece el viento;  
    herido de lanza y a Odín ofrecido
    – yo mismo ofrecido a mí mismo –
    del árbol colgué del que nadie sabe
    de cuáles raíces arranca.
 
    Ni pan me tendieron ni copa alguna;
    fijo en lo hondo miré;
    las runas alcé, las gané entre gritos;
    caí a la tierra de nuevo".

Odín entonces grabó algunas runas en la punta de su lanza Gungnir, lo que le concedio el poder de acertar siempre en el blanco. Con el tiempo, Odín compartió con la humanidad el conocimiento de las runas y su poder mágico. 

El poder mágico de las runas se creía tan portentoso que incluso podía traer a los muertos de regreso a la vida. En la estrofa 157 del poema Hávamál, al enumerar los diversos hechizos que conoce, Odín explica lo siguiente:

    "Conozco un duodécimo. 
    Si veo en lo alto de un árbol,
    un cadáver colgando de una soga,
    puedo tallar y colorear las runas
    de tal manera que el hombre camine
    y hable conmigo".

La Egils saga Skallagrímssonar describe que un vikingo de nombre Egil solicitó hospitalidad en la cabaña de un granjero cuando se encontraba de viaje. Egil notó que la hija del granjero estaba muy enferma y decidió ayudarla. Descubrió que algunas runas habían sido grabadas en un trozo de hueso escondido entre las sábanas de la cama y, al preguntar quién las había inscrito, el granjero le informó que el autor era un muchacho de la localidad cuyo conocimiento del uso de las runas era bastante deficiente. Egil quemó el hueso con las inscripciones y procedió a grabar un nuevo encantamiento. Poco tiempo después la hija del granjero se recuperó de sus afecciones gracias a las runas protectoras labradas por Egil. 

Otra evidencia del uso de las runas para fines mágicos se encuentra en la inscripción de la piedra rúnica de Björketorp en Blekinge, Suecia, que literalmente dice:

"Yo, maestro de las runas, oculto aquí runas de poder. (Atormentado) incesantemente por la maleficencia, (condenado) a una muerte insidiosa, quien destruya este (monumento). Le profetizo destrucción". 


La piedra rúnica de Björketorp (datada entre el 500 y 700 d.C.) en Blekinge, Suecia.

En Escandinavia el alfabeto rúnico era conocido como Futhark, derivado de sus seis primeras letras (F, U, þ, A, R, y K). Una curiosidad de este alfabeto es que en ocasiones se lee de izquierda a derecha, otras de derecha a izquierda. 

Se conocen tres alfabetos rúnicos: 

1. El Futhark viejo, que consta de 24 caracteres, utilizado entre los siglos II y IX d.C., en realidad es más antiguo que la era vikinga. Se estima que quedó completo solo hasta el siglo V d.C.


2. El Futhark joven, que consta de solo 16 caracteres, utilizado entre los siglos IX y XVI d.C. hasta la cristianización de los pueblos escandinavos. A su vez, existen dos versiones de este alfabeto: la rama larga, utilizada mayormente en Dinamarca, y la rama corta (también conocida como runas Rök), usada en Suecia y Noruega. La causa de la reducción en el número de caracteres del Futhark joven fue el incremento en la alfabetización de las comunidades vikingas. Mientras que el Furthark viejo era inicialmente exclusivo de una élite letrada, éste nuevo alfabeto se fue volviendo paulatinamente accesible para el pueblo llano.

3. Runas anglosajonas, también conocidas como Futhorc, que constaban inicialmente de 29 caracteres, pero fueron aumentando hasta llegar a 33. Apareció a partir del siglo V d.C. y era utilizado principalmente en Inglaterra. Evidencias arqueológicas comprueban la conexión directa de este alfabeto con las runas nórdicas, que podrían haber llegado a las islas británicas con la migración de pueblos germánicos.








Comentarios

Entradas populares de este blog

El Castigo de Loki

El Pozo de Mimir

Los Nisser