Los dioses juraron venganza contra Loki por todo el mal que había hecho. Sin embargo, no podían encontrarlo por ninguna parte. Ahora los Æsir ya no estaban dispuestos a perdonar más las fechorías de Loki, así que éste no tuvo más remedio que huir y esconderse en una montaña. Allí se construyó una casa con cuatro puertas, que miraban en todas direcciones. Durante el día, sin embargo, se transformaba en un salmón y se escondía en el lugar llamado cataratas de Franang. Intentaba anticipar en su mente qué medio utilizarían los dioses para capturarlo en el río, así que en una ocasión en que se encontraba sentado frente al fuego en su nueva casa, tomó hilo de lino y lo retorció en mallas, de la misma forma en que desde entonces se tejen las redes. Odín lo vio desde su trono Hliðskjálf y alertó a los demás dioses. Estos se apresuraron a ir tras Loki. Cuando éste se dio cuenta, arrojó la red al fuego, se transformó en salmón y saltó al río. Cuando los Æsir llegaron, quien ...
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